miércoles, 30 de noviembre de 2011

El tiempo es relativo.

No era la primera vez que Virginia lo veía. Habían pasado meses desde que divisó su figura deambular entre los álamos del parque y aún así,no había olvidado ni el más mínimo detalle del atolondrado caminar de él,de su amable sonrisa y de su porte galante.
El sol se escondía rápidamente,casi tan rápido como la caminata de las parejas que paseaban por el lugar,pero Virginia sentía que todo estaba en slow motion,las hojas de los árboles se movían tan despacio ante su vista,que parecía que el viento no hacía más que acariciarlas sutilmente. 
Él la vio y sonrío. Ella lo miró de vuelta y le sonrió también,mientras presa de la timidez, subía desesperadamente hacia su cara el libro que sostenía con las manos. Comenzó a leer,pero el reciente encuentro desató su imaginación más allá de la lectura (y de la locura también). Fueron segundos - ¿o menos?- pero para Virginia,fue toda una vida de fantasía que se proyectó ante sus ojos: una casa grande;un patio con árboles frutales;ella jugando con su pequeña Emilia y su principito -así le decía ella- Agustín;la mujer que la había criado toda la vida,Aurora,preparando limonada y él. Él,él,él. No sabía su nombre,pero eso no importaba,porque él llegaba y abrazaba a sus hijos,no a los hijos de ella,a los hijos de ellos y ese sólo pensamiento la llenaba de alegría. Y la abrazaba a ella también,y Virginia sentía una emoción que creyó nunca iba a sentir,él era suyo,sólo suyo. Ya no era del parque de los álamos,ya no era del viento,no era aquel jovenzuelo que la había saludado hace un segundo,era simple y felizmente suyo.
De repente el pelotazo de un niño travieso terminó arrebatándole el libro de las manos y Virginia se dio cuenta que todo fue una cuestión de segundos, en ese momento ella detestó un poco al niño porque la sacó de ese estado onírico tan apacible,pero algo sucedió en su corazón,simplemente no pudo odiarlo,fue algo que no supo reconocer hasta que alguien dijo-¡Niño Agustín,tenga cuidado con su madre!- esa voz le parecía tan,tan familiar que no dudó un segundo y vio de dónde provenía,¿acaso era Aurora,su querida Aurora la que dijo tales palabras? en efecto,era ella,la misma que le preparaba el desayuno cada mañana. El niño le dio un beso en la mano y corrió hacia una niña que se parecía demasiado a su Emi para ser cierto. ¿Cómo podía ser eso posible? Virginia estaba confundida,se quedó muda por la impresión,hasta que un jovenzuelo de caminar atolondrado,que a cada paso se hacía un año más viejo llegó hasta ella y le dijo "Virginia,mi amor,¿qué te pasa? parece que la lectura te hubiese absorbido hasta dejarte sin habla".
¿Cuánto tiempo había pasado leyendo? ¿Era posible que los años hubiesen pasado en menos de un minuto? Al parecer,efectivamente su vida había pasado ante sus ojos sin que se diera cuenta ¿o todavía estaba leyendo el libro y estaba presa de su propia imaginación?.
Virginia no podía más,estaba encerrada en una encrucijada tiempo-espacio que no podía dilucidar,quiso llorar,quiso reir,¿en qué minuto su imaginación se había vuelto tan fructífera?. Decidió cerrar el libro,respiró profundamente,pestañeó y en su mente sólo rondaban ideas sobre si acaso ella estaba realmente en ese lugar,o estaba siendo víctima de una broma macabra del tiempo. Virginia miró hacia abajo y entre risas encontró la respuesta que estuvo en sus propias manos desde siempre. Estaba leyendo su Diario de Vida.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Lonely.-



Quiero reirme,
por fuera no estoy mal,
un poco sexy,
por dentro simple...
...Busqué la forma
de no sentirme
tan vulnerable,
tan desechable...
Me siento lonely,
lonely, lonely (8)
( Lonely - Líbido (banda de rock peruana)


Me estoy aburriendo de todo.
Es re triste,porque tengo mil cosas para estar agradecida,pero hoy ando sin ánimo por la vida,todo me da lo mismo,trato de motivarme pero me cuesta. Que ganas de ser un objeto inanimado y sólo existir. Existir porque tengo que existir no más, sin objetivos que cumplir ni cuentas que rendir. Pero no es así, y supongo que debería acostumbrarme a ello, total, mañana será un nuevo día y posiblemente amanezca con mejor ánimo (eso asumo,o más bien, eso espero). Me siento mal y me siento mal de sentirme mal, siento que no corresponde, pero supongo que es el precio por sonreirle a todo el mundo y tomar una actitud de "whatever" cuando pasan cosas malas...
Tengo tantas cosas para ser feliz, pero de verdad hay días donde quiero huir, despertar y estar en paz conmigo misma. Quiero dejar de estar en medio de los conflictos, porque las personas por alguna extraña razón me ponen como moderadora de debates en los que no quiero participar, de verdad NO quiero ser parte de eso, pero supongo que mi buena actitud con el mundo (cosa que estoy empezando a detestar) me hace decir "bueno, que me cuesta ayudar, son personas que me importan y debo (aunque en realidad no debo, eso del "deber" sólo está en mi cabeza) tratar de solucionar sus conflictos", aunque eso me signifique un gran dolor de cabeza, perturbación espiritual y tristeza. Hay días donde me siento un estúpido imán de malas vibras...todos acuden a mi para que los ayude, los aconseje, les diga mi opinión, y cuando logro ayudar en algo a esa persona, él o ella se va contento, y soy yo la que queda con toda la mala onda adentro, y no se me pasa por días, supongo que los problemas del resto me afectan más de lo que quisiera.
¿Está mal el aburrirse de ser el pañuelo de lágrimas de la gente que quiero? agradecería enormemente que las personas se acercaran a mi para llenarme de vibras positivas y no para decirme que tuvo problemas con tal persona, que está enferma/o, que les está yendo mal en tal cosa y bla bla bla (utopía mode on, tengo claro que las relaciones humanas no funcionan así, lamentablemente), porque eso me pone en la incómoda situación de tener que consolar a alguien, aconsejar a alguien, reprimir mis problemas y tratar de pensar positivo para ayudar al "afectado"etc. Lo más probable es que mañana me arrepienta de esto, porque al parecer mi espíritu de servicio es más potente que mi hastío,pero bueh, supongo que de vez en cuando hace bien desahogarse.
Ah, hoy también estoy enojada con aquella gente a la que le dediqué horas, días, semanas e incluso meses de ayuda y me pagaron con alguna deslealtad. No actúo pensando en la recompensa que me darán, simplemente pido respeto y en el mejor de los casos, aprecio por el esfuerzo realizado. Que mala clase tú, si tú, si lees esto, déjame decirte que podríamos haber tenido una amistad de años, porque siempre te quejas de que la gente no te valora, pero no, supongo que te acostumbraste a perder a la gente que te quiere (o quería), porque sabes qué? no sabes conservarlos, por eso la gente se aleja, simplemente no sabes tener amigos/as, traté de cambiar eso, pero no vale la pena, simplemente no vale la pena. Yo no sirvo para ser pañuelo de lágrimas y que se olviden de mi amistad por una fiesta, no, no, no. Tengo suficientes cosas en qué pensar y desafíos que afrontar como para andarme preocupando de la vida de gente que no lo amerita.
Y así no más pos chiquillos. Esta es la versión mala onda de Jess, la que sólo suele mostrarse en sus círculos sociales más íntimos, la que se aburre de ser la niña dulce con sonrisa eterna que ayuda al prójimo. Supongo que después de dormir, esta versión apática y malagradecida volverá a la caja de Pandora para no volver en un largo, laaaaaargo tiempo y mañana será todo normal. Como siempre. No me odien, y si tienen un problema, estoy ahí para ustedes.